Reseña Bibliográfica de Manuel García Matos,
un musicólogo Extremeño

Manuel García Matos ve la luz el 4 de enero de 1912 en Plasencia (Cáceres) en el número 31 de la calle del Sol. Fueron sus padres Manuel García González y Antonia Matos Páez, ambos dedicados a actividades industriales.
Al cumplir los 12 años, ingresa en el Colegio de los Padres Escolapios de la calle Hortaleza de Madrid, para realizar los primeros estudios.

De regreso a Plasencia y sintiendo profundamente la vocación musical, para la que estaba extraordinariamente dotado, se entrega de lleno a este arte estudiando solfeo, composición, armonía y piano con el Maestro de Capilla de la catedral placentina, D. Joaquín Sánchez Ruiz, del que llegó a ser un aventajado alumno; formación que completaría posteriormente con el compositor y catedrático del Conservatorio Superior de Música de Madrid, D. Julio Gómez.

Fundación de la Masa Coral Placentina

Contaba 17 años y comienza a madurar en el joven Manuel la idea de fundar un coro polifónico, formado mayoritariamente por gentes del pueblo que,  aún contando con limitaciones musicales, estuvieran animados, no obstante, por el entusiasmo y el amor a la música y poseyeran, además, voces frescas y bien timbradas.

Tras arduos esfuerzos, ensayos y laboriosos preparativos para equilibrar las 80 voces mixtas que integraban el Coro, funda la "Masa Coral Placentina" que debuta el día 9 de septiembre de 1931 en el Teatro Alcázar de dicha ciudad, haciendo la presentación del acto D. Ricardo Acosta.

En medio de gran expectación, la Masa Coral interpretó el siguiente programa: Himno a Plasencia (S. José); Canción leonesa (Popular); Jota aragonesa (Popular); Los sirgadores del Volga (Gluzonov); Apañando aceitunas (Cancionero de Ledesma) y, finalmente, Himno de Riego. Al finalizar la actuación se tributó una clamorosa ovación al Coro, y a la juventud y maestría de su director.

Nacimiento de los Coros Extremeños

En 1935 García Matos decide transformar la Masa Coral Placentina en "Coros Extremeños de Plasencia", para identificar mejor dicha agrupación con la orientación estética que había ido tomando. Al incluir en el repertorio coral, no sólo canciones tomadas del folklore sino también bailes y danzas tradicionales, su línea artística había ido orientándose hacia lo popular. Canciones como El pájaro ya voló, Qué sonaba la campanillina, Abre la ventana, Santu Pablu, El pollo, etc. Analizadas y tratadas armónicamente por el maestro -como era llamado cariñosamente por los coralistas- entraron a formar parte en los programas de los Coros Extremeños.

En adelante, las giras y actuaciones fueron constantes: Trujillo, Cáceres, Guadalupe, etc. fueron escenarios de otros tantos éxitos. Los Coros Extremeños, consolidados como agrupación permanente durante 50 años y bajo las respectivas batutas de Moisés de Cáceres e Isodoro García Polo (catedrático de dirección de orquesta del Real Conservatorio de Música de Madrid), llevarían el nombre de Extremadura a las más altas cimas en sus numerosas actuaciones por el territorio peninsular.

Investigador de las tradiciones populares extremeñas

De 1933 a 1935, el folklorista extremeño, consciente del valioso tesoro musical contenido en la canción y las danzas populares de su región, y sospechando su desaparición inminente recorrió sistemáticamente las comarcas del Valle del Jerte y la Vera, deteniéndose en pueblos como Montehermoso, El Torno, Navaconcejo, etc. para recoger sus danzas y canciones tradicionales.

Parte de estos documentos musicales, previamente armonizados por García Matos, se integraron también en el repertorio habitual de los Coros Extremeños. Del pueblo y con el pueblo extremeño aprendió García Matos a bailar sus danzas y a tocar los instrumentos que le eran propios: la gaita y el tamboril, lo que sería de gran ayuda para sus investigaciones y futuros trabajos; conocedor de la psicología sencilla y a la vez compleja del alma popular, lograba que tocaran y cantaran para él las canciones y romances más diversos.


Finalizada en 1939 la contienda civil, en la que el musicólogo extremeño había tomado parte, prosigue intensamente las misiones para recoger otras músicas de tradición oral, recorriendo zonas de Extremadura inexploradas anteriormente.

Lírica Popular de la Alta Extremadura

El resultado de este trabajo fue una rica cosecha de más de 630 documentos musicales, de los cuáles, 200 están presentes en la obra Lírica Popular de la Alta Extremadura, publicada por Unión Musical Española en 1944; obra que hoy se reedita y de la que el eminente historiador de la música José Subirá dijo: "Extremadura hubiera sido algo así como «tierra incógnita» en el orden folklórico, sin las publicaciones de Manuel García Matos" (José Subirá, Historia de la Música II. Barcelona- Buenos Aires, 1951).

Puede afirmarse de esta publicación, que es, sin lugar a duda, el primer esfuerzo por sistematizar y estudiar metódicamente el folklore tradicional de la Alta Extremadura; hasta entonces, a diferencia de lo que sucedía en otras regiones españolas, ningún musicólogo había prestado atención a la música popular de esta región.